Pan Panda

Pan Panda

Hace ya bastante tiempo que había visto este curioso pan de molde, tenía guardada la página en favoritos, a la espera de hacerlo algún día, pero al llevar algún ingrediente poco habitual, la iba dejando. El otro día repasando los favoritos volví a releerla y como las fotos explicativas que lleva, ayudan bastante a su elaboración, decidí hacerla con cualquier receta de pan de molde de las que ya he probado, cambiando el té matcha que da el color verde por el pimentón, algo más españolizado con ese color rojizo.

El primer intento resultó fallido, más abajo lo muestro, para que veáis que a todos nos salen mal a veces las recetas, de hecho algunas cuyo resultado no me gusta no llego a publicarlas.

El fallo inicial estuvo en el tipo de masa que elegí, demasiado hidratada, perfecta para un pan de molde en el que sólo hay que poner la masa en un molde y ya, pero no válida para manipular tanto, además de eso, cuando ya tenía la pieza formada, salí a la calle y cuando volví se había sobrelevado (el calor excesivo ayudó) y al llevar varios colores no era plan de desgasificar y amasar de nuevo porque se hubieran mezclado, así que no me quedaba otra que hornear y ver que salía.

El resultado estético no fue el esperado, el sabor general bien, excepto las partes que llevaban cacao puro que estaban amargas y no eran agradables de comer. Así que volví a repetir el pan esta vez con otra masa y usando cacao soluble en lugar del puro.

Fuente: Perfect Pandas

Ingredientes: (para un molde de cake de 30 cm)

Para dar color:

Elaboración:

Ponemos todos los ingredientes en un bol, mezclamos bien y amasamos, ya sea a mano o con amasadora, intercalando tiempo de amasado y de reposo, ya que así resulta mucho más fácil el amasado. Amasamos hasta obtener una masa homogénea.

Dejamos reposar la masa tapada con un film aceitado y paños limpios en el mismo bol hasta que doble su volumen.

Una vez lo haya hecho, pasamos la masa a la superficie de trabajo ligeramente aceitada y la amasamos un poco para desgasificarla.

La masa resultante pesará unos 850 g. La partimos en 4 trozos: 3 de 160 g y uno mayor de 370 g.

 

Teñimos los trozos que necesitan color. El trozo más grande (370g) con el pimentón mezclado con los 10 g de agua, lo juntamos y amasamos hasta conseguir un color igualado en todo el trozo de masa.

 

Y uno de los trozos que pesa 160g con el nesquick mezclado con el agua, igualmente hasta conseguir igualar el color en toda la masa, lleva un rato, pero se consigue.

El trozo de color marrón lo dividiremos en cuatro trozos iguales, al haberle incorporado el cacao mezclado con el agua, pesará un poco más (184g) con lo que nos saldrán 4 trozos de 46g aprox.

De los otros dos trozos que teníamos de masa sin teñir (de 160 g cada uno), partimos de uno de ellos una parte de unos 46 g. Nos quedarán tres trozos (114g + 46g y el de 160g).

Y de la masa de mayor cantidad, partimos un trozo de unos 100g. Nos quedarán dos trozos (uno de 100g y el resto de 290g, teniendo en cuenta lo que le añadido de peso el pimentón).

La verdad es que esto más que una receta parece una fórmula matemática, nos vendrá bien hacerlo con la báscula.

Ya estamos preparados para empezar  a montar el pan.

Hacemos un cilindro con el trozo de masa sin teñir de 114g intentando que su largo sea un poco menor de la medida del molde en el que lo vayamos a poner.

Cogemos dos trozos de masa de color marrón, hacemos cilindros de la misma longitud que el anterior y los ponemos encima de la blanca un poco separados (serán los ojos).

Hacemos otro cilindro con la masa blanca de 46g y lo colocamos entre las dos marrones, apretamos un poco para que se quede en su sitio.

Estiramos con el rodillo el resto de masa sin teñir que nos queda (la de 160g) haciendo un rectángulo de la misma longitud, calculando  que el ancho ha de llegar a los dos lados y lo ponemos sobre los cilindros anteriores.

Hacemos de nuevo cilindros con los dos trozos marrones que nos quedan y los colocamos encima de la masa blanca más o menos arriba de los otros separados entre sí (serán las orejas).

Estiramos con las manos un rectángulo con el trozo rojo de 100g y lo colocamos entre las orejas.

Estiramos el resto de masa que nos queda con el rodillo formando igualmente un rectángulo, sólo que más grande teniendo en cuenta que hemos de envolver con él toda la pieza.

Lo colocamos encima del osito a modo de manta, ajustándolo de largo, lo giramos con mucho cuidado envolviéndolo bien, pellizcando la unión para que se junte bien.

Volvemos a darle la vuelta para que quede boca arriba y lo llevamos con cuidado al molde engrasado.

Lo dejamos levar para doble su volumen de nuevo, tapado con film aceitado y paños limpios en un lugar alejado de corrientes.

Precalentamos el horno a 250ºC.

Bajamos la potencia a 220ºC y horneamos unos 30 minutos. Si vemos que se tuesta demasiado por arriba, apagamos la parte superior, incluso podemos tapar con papel de aluminio si hace falta.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Al hornearlo se deforma bastante, imagino que quedará mejor con un molde con tapa, pero tampoco es imprescindible.

Esperamos que se enfríe del todo para partirlo y deseamos que alguna rebanada haya quedado mejor que lo que asoma por los laterales ¡je!

¡Sí! Aunque no ha salido perfecto sí recuerda a un oso panda, ¡buf!

El anterior intento en el que me pasó de todo: masa no apropiada, sobrelevado, molde pequeño, los trozos oscuros no estaban buenos, antes de hornear prometía. La forma había quedado bien, pude ponerlo en el molde sin problemas, pero cuando volví me encontré una masa exageradamente levada y después de hornear el pan y rebanarlo lo que salió en lugar de un oso panda fue algo con un aspecto diabólico que perfectamente podía haberse llamado "PanDemonium", ¡ja ja!

 

Escrito por Sus en . Publicado en De molde

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