Tarta Pecado

Tarta Pecado

Sí, sí, tarta Pecado, el nombre le va perfecto porque es un auténtico pecado y lujo comerla, creo que la más rica de las que he probado hasta ahora.

Perfecta para los amantes del chocolate, lo lleva en varias formas y por todas partes.

Es bastante laboriosa de hacer, hay que planificarla bien. Lo ideal es empezar un par de días antes del día que la queramos comer, no sólo por el trabajo que lleva, sino por los tiempos que necesita en frío para que cuajen las cremas.

También podemos simplificarla, en lugar de hacer los profiteroles, podemos comprarlos y quizá sólo con la mousse no necesitaría la crema de abajo, pero realmente tal cual es, está espectacular de buena.

Es una receta que tenía guardada desde hacía muchos tiempo, sabía que algún día la haría, así que cuando encontré el momento ideal, fui a LIDL a por los ingredientes que me faltaban y me puse manos a la obra.

 

Fuente: Mundorecetas

Ingredientes: (para una tarta de 24 cm de diámetro)

Para la base de bizcocho:

Para la crema inglesa de chocolate:

Para los profiteroles:

Para la mousse de chocolate:

Para la cobertura super brillante de chocolate:

Para decorar:

Elaboración:

Podemos dividir la elaboración de esta tarta en varias fases: (en este caso era para un sábado por la noche, empecé jueves por la mañana).

-Jueves por la mañana: el bizcocho y los profiteroles que son las partes que necesitan horno.

-Jueves por la tarde-noche: la crema inglesa de chocolate y colocar los profiteroles.

-Viernes por la mañana: la mousse, así dejamos unas horas para que se enfríe.

-Viernes por la tarde: la cobertura brillante que ha de reposar 24 horas en el frigo.

-Y por último el sábado por la tarde:, la desmoldamos y decoramos.

De la base del bizcocho:

Precalentamos el horno a 175º C.

Partimos el chocolate a trozos y lo fundimos al baño María.

Añadimos la mantequilla hasta que se derrita.

Por otro lado batimos los huevos con el azúcar y el azúcar avainillado.

Incorporamos la mezcla de chocolate a los huevos, mezclamos de nuevo.

Añadimos la harina tamizada y la sal a la mezcla anterior, batimos hasta que se integre por completo.

Vertimos la masa en un molde desmontable con el fondo forrado con papel vegetal.

Horneamos a 175º C unos 15 ó 20 minutos.

Cuando se enfríe, guardamos en el frigo.

De los profiteroles:

Ponemos en un cazo la leche, el agua, la mantequilla y la esencia de vainilla.

Llevamos a ebullición. Retiramos del fuego y añadimos la harina de golpe.

Removemos con una cuchara de palo hasta que se despegue de las paredes del cazo.

Cambiamos la masa a un bol y vamos añadiendo los huevos uno a uno hasta que se integren por completo.

Ha de quedar una textura semi sólida que se pegue en la cuchara y caiga poco a poco. La verdad es que no es fácil conseguir la textura ideal, a mi me quedó un poco líquida, merece una receta aparte, otro día la pondré, o sino podemos comprarlos hechos y nos ahorramos esta complicación, je, je!

Ponemos la pasta choux en una manga pastelera con una boquilla lisa de 1 centímetro de diámetro, la repartimos en pequeños montoncitos (unos 14) en una bandeja de horno forrada con papel de horno (de lidl, cómo no, me encanta porque lleva más hojas que otras marcas y va cortado tamaño bandeja de horno).

Metemos al horno previamente calentado a 250º C, apagamos el horno durante 10 minutos, volvemos a encender a 180º C y seguimos horneando hasta que se doren.

Muy importante: no abrir la puerta del horno hasta que estén, porque se deshinchan y da mucha rabia.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Mientras se hornean podemos montar la nata con el azúcar. Reservamos en el frigo.

Cuando se hayan enfriado los profiteroles los rellenamos con la nata ayudándonos de una manga pastelera con una boquilla fina. Metemos al congelador hasta que los necesitemos.

De la crema inglesa:

Ponemos a hidratar en agua fría la gelatina.

Partimos en trozos el chocolate y lo picamos fino con una picadora o el mortero.

Lo ponemos en un bol mediano.

Batimos las yemas con el azúcar en una olla que pueda ir al fuego.

Aparte en otro cazo, hervimos la leche con la nata y la vainilla, dejamos infusionar.

Lo colamos sobre las yemas batidas. Llevamos a fuego medio removiendo todo el rato sin que llegue a hervir hasta que la crema se pegue a una cuchara de plástico y al pasar el dedo por la misma se quede limpia.

En ese momento, echamos la mitad de la crema en el bol del chocolate picado. Removemos bien con unas varillas.

Echamos la otra mitad de la crema y mezclamos.

Añadimos la gelatina escurrida, mezclamos de nuevo.

Vertimos la crema sobre la lámina de bizcocho que tenemos en el molde.

Acomodamos los profiteroles, cuidando que no queden muy pegados a la parte del borde para que no asomen.

Llevamos de nuevo al frigo.

De la mousse:

Fundimos el chocolate con la mantequilla al baño María.

Añadimos la nata y mezclamos bien.

Dejamos templar.

Separamos las yemas de las claras.

Batimos las yemas y las agregamos al chocolate.

Mezclamos bien.

Batimos las claras a punto de nieve fuerte incorporando el azúcar poco a poco.

Vamos añadiendo la crema a las claras montadas poco a poco, mezclando con movimientos suaves y envolventes hasta que esté homogénea.

Echamos la mouse en el molde de la tarta encima de los profiteroles.

Alisamos un poco con una espátula.

Volvemos a llevar al frigo al menos unas 3 horas para que enfrié bien antes de poner la cobertura final.

De la cobertura brillante:

Ponemos a hidratar la gelatina en agua fría.

Calentamos el agua con el azúcar y la nata, mezclamos hasta que se disuelva.

Echamos el cacao en polvo, removemos bien hasta que se mezcle.

Calentamos hasta que hierva.

Retiramos del fuego y dejamos enfriar hasta 60º C (aproximadamente hasta que no queme mucho, si no tenemos termómetro como en mi caso).

Escurrimos muy bien la gelatina y la añadimos.

Disolvemos bien mezclando con las varillas hasta que no queden grumos.

Esperamos a que descienda la temperatura de la cobertura a 40º C (un poco más que nuestra temperatura corporal) y cubrimos la tarta en el molde con ella.

Llevamos al frigo 24 horas.

Al día siguiente desmoldamos y decoramos al gusto.

En este caso con virutas de chocolate blanco por arriba formando dos lineas que se cruzan entre sí y con virutas de chocolate negro por todo el lateral.

Para rematar la decoración derretimos chocolate blanco al baño María, ponemos en una manga pastelera y hacemos líneas sobre un trozo de papel de horno.

Dejamos que se enfríe en el frigo doblando el papel sujetándolo con unas pinzas.

Una vez frío despegamos el papel y colocamos los trozos como nos guste.

Mantenemos la tarta en el frigo hasta el momento de servir.

Podemos guardar el secreto del relleno hasta que sea evidente, es gracioso cuando se sirve y sale a la vista.

 

Escrito por Sus en . Publicado en Tartas

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