Rejilla para enfriar

Rejilla para enfriar

Hasta hace poco para enfriar los panes, galletas y demás usaba la rejilla del horno o la del microondas. El problema era que la del horno no podía utilizarla hasta que no había acabado, habitualmente horneo en dos bandejas, una es más pequeña y necesito la rejilla de apoyo, entonces si se me olvidaba hornear antes con la rejilla, me tenía que apañar con la del microondas que es muy pequeña hasta que tuviese libre la otra y de todos modos salía caliente. Además al ser la separación entre sus varillas bastante grande se quedaba marcada en las piezas grandes y blandas como en el pan de molde o en los bizcochos y las galletas pequeñas se colaban entre ellas.

Así que opté por aplicar la solución que había leído en más de una ocasión, ahora no recuerdo dónde (lo siento) de hacerme una rejilla para enfriar casera.

Es muy fácil: sólo hay que comprar en la ferretería tela metálica galvanizada (se puede lavar) e intentar que quede lisa dentro de la medida de lo posible y doblar los bordes para que hagan de patas para que quede elevada de la superficie que quede debajo, previo corte de las esquinas con unas tenazas. Lo ideal es manipularla con guantes de trabajo para no pincharse.

La mía no ha quedado muy recta, pero cumple todos los requisitos que deseaba: tengo rejilla cuando quiero sin tener que esperar a acabar de usarla, bien grande para el contenido de las dos bandejas y ni se marcan las piezas grandes y blandas al estar la rejilla más junta ni se cuelan las galletas por los huecos.

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